Decides pasar página, porque no puedes quedarte parada ante algo que no tiene solución. Entonces es cuando te das cuenta de la gente que realmente está ahí contigo, para lo que haga falta. Sin importar hace cuanto tiempo los conozcas. Esa será la gente a la que le importas. Me he dado cuenta de a quién le importo de verdad en el último mes, cuando todo ha cambiado.
He sabido que podía contar con ciertas personas, que están contigo día a día, a una llamada o a unos pasos. Y he confirmado que no se puede contar con otras. Pero ésto ocurre continuamente. Una vez tras otra la gente que de verdad está ahí lo demuestra. Y me quedo con ellos.
También aparece gente nueva...que te cala hondo casi nada más conocerla. Y eso me pasó con él... Apareció como de la nada en mitad de unas escaleras y la conversación fue como si nos conocieramos de toda la vida. Desde entonces un millón de charlas, de coincidencias, de risas, de miradas complices y corazones acelerados...algún que otro tímido beso, confesiones en mensajes, planes de viajes. Escapadas a la sierra de a penas un par de horas para cenar calentitos en el coche en mitad de una ventisca a 11 grados bajo cero. Pero sobre todo esos ojos que me miran como si no hubiera nada más, esos abrazos en los que me quedaría eternamente, esas palabras susurradas al oido; esos besos tímidos, suaves, dulces y con sabor a comienzo, con la perspectiva de una página en blanco
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