Porque la peor de las torturas es la incertidumbre...el no saber a que atenernos. Eso es justo lo que me pasa. No sé cómo interpretar tus gestos, tus palabras, tus acciones... tu canción. Dices que esa canción es para animarme. Quizá deberías pensar que, tal y como están las cosas, se podría mal interpretar. No creo que sea para animar a alguien. Habla de sentimientos. De alguien que pierde a una persona. De alguien que echa de menos. De alguien que quiere despertar y volver a ver a su lado a la persona que ama. Y tú me la dás a mí... para animarme. ¿No crees que hay demasiadas similitudes con la situación?¿No crees que deberías haberme advertido de que era SÓLO para animarme?¿No te diste cuenta de que podía interpretarse de otra forma?¿Que podía interpretarse como un "te echo de menos"?,¿o tal vez un "quiero tenerte de nuevo frente a mi cuando despierte"? Y todo eso no lo he interpretado yo...es tu canción, ni más ni menos. Un amor que se pierde, se añora y se ruega que vuelva. O¿no dice eso?
Debí preguntártelo directamente, pero no me atreví y cuando lo hago me dices que es porque querías animarme. Pues lo dicho: "lo que no quiero es interpretarla como no debo,es solo eso". Aunque...¿quizá eso ya lo hice ayer? Da igual.
Puede que lo que necesite sea desconectar... de los problemas, de los malols rollos, de la uni, de mis padres, de tí y de mi misma. Vaciar la cabeza, seleccionar lo que vale la pena y volver a reorganizarlo todo. Pero eso sería una tontería, porque estarías entre las cosas que volvería a guardar, de las que merecen la pena. Además nunca te sacaría del todo de mi ser porque, por suerte o por desgracia, estás en un sitio mucho más importante.
Y una de las cosas que más daño me hace es saber que podría haber salido bien, pero que por algún motivo se torció antes de empezar. Quizá no es nuestro destino y debería dejar de intentar remar contracorriente. Porque me da la sensación de que avanzo y lucho... pero me alejan la otra orilla continuamente. Y aunque sea más cómodo dejarme llevar por la corriente, quiero llegar a la otra orilla, porque no sería justo dejarse llevar, porque pienso seguir nadando hasta que no me queden fuerzas o hasta que la corriente consiga arrancarme mi propósito.
como la tempestad que nace como tormenta pero siempre acaba en calma, parecida a ese sol que quiere asomar entre las nubes, cercana a una estrella que brilla en el cielo de la noche aun cuando nadie puede verla
miércoles, 22 de septiembre de 2010
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Y tras todos esos segundos. Hay trenes que pasan una sola vez y,por mucho que los sigas esperando...nunca vuelven
| Podría pasarme el resto de la vida esperando que este tren volviera a pasar, porque soy incapaz de creer que te he perdido...no quiero creerlo. |
12:40 pm:
Hace una semana perdí la oportunidad de tenerte a mi lado. No fui capaz de darme cuenta hasta que ya era tarde. Aún así seguí contando segundos. Faltan 83 minutos para que se cumplan las dos semanas que me pediste. Tan sólo 4980 segundos de ese 1.209.600. No sé si querías que continuara contando. Pero aquí sigo yo, con la incertidumbre y la angustia de pensar que te perdí por no darme cuenta. No me di cuenta del cambio de horario de este tren y se me escapó...para posiblemente no volver.
Y mientras escribo el tiempo se diluye, se escapa entre mis dedos y se enreda en cada trazo. El teléfono ha sonado tres veces: dos mensajes y una llamada, pero ninguna noticia tuya. Aún así mi corazón ha dado un vuelco y se ha detenido cada vez que pensaba que podías ser tú... pero no era tu nombre el que se iluminaba en la pantalla.
13:40 pm:
El tiempo pasa más rápido a cada instante. Intento pararlo, ruego que se detenga, que no avance, que no corre prisa. Que si no es contigo no lo quiero. Pero no hace caso, ni siquiera escucha. Cada vez es más fugaz, más efímero. Soy capaz de suplicar por un puñado de segundos más si eso hace que el final sea el que llevo esperando dos semanas. De nada sirve.
Siento una enorme angustia en el pecho, me cierra los pulmones y encoge el corazón y duele. Cómo no iba a doler. El tiempo pasa como una saeta de fuego que se clava en el centro de mi alma. Cada segundo es una nueva herida en medio del corazón. Pero el mundo no se ha detenido, ya son las 14:00pm. Y,¿ahora qué?
Pediste hechos y te di cuantos pude, pero parece que no sirvieron de nada, que no fueron suficiente, que no contaron tanto como dijiste y ni la mitad de lo que yo pensaba...
Así que si esto no va a ningún lado solo te pido un favor y es que me ayudes a olvidar...
martes, 14 de septiembre de 2010
Sólo 13horas más...y la incertidumbre me asesina sin piedad
| Besarte sin que nada más importe...Sólo tú y yo ¿Qué importa lo que piensen?Lo importante es el momento. Que me tienes,que te tengo y que este instante es sólo nuestro y NADIE podrá evitarlo. Los besos,las miradas,los abrazos...son nuestros y nadie podrá robárnoslo. El pasado es un recuerdo,el presente puede ser nuestro y el futuro quién sabe... Vivamos el ahora,tú y yo...¿qué me dices?CARPE DIEM |
"Enséñame a olvidar" El Sueño de Morfeo
Yo nunca olvidaré cómo dijiste adiós...nunca lo olvidaré.
"No importa,estaré bien" te dije y sé que te mentí.
No he vuelto a ser quien fui.
No consigo aceptar que todo se acabó.
Ven y devuélveme la esperanza o...
Enséñame a olvidar,enséñame a vivir
sin un motivo por el que hacerlo.
Y dime,¿qué fue lo que faltó?
¿En qué me equivoqué?
Y dime que todo fue un mal sueño
y despiértame.
Yo nunca imaginé que hubiese un final...nunca lo imaginé.
"Ya lo superarás"dijjiste
y aún no lo logré,pero lo intentaré.
Lo tengo que aceptar.
Si todo se acabó ven y
devuélveme las ganas de seguir o...
Enséñame a olvidar,enséñame a vivir
sin un motivo por el que hacerlo.
Y dime,¿qué fue lo que faltó?
¿En qué me equivoqué?
Y dime que todo fue un mal sueño
y despiértame.
O enséñame a olvidar, enséñame a vivir
sin un motivo por el que hacerlo.
Y dime,¿qué fue lo que faltó?
¿En qué me equivoqué?
Y dime que todo fue un mal sueño
y despiértame...despiértame.
Dime que todo fue un mal sueño
y despiértame...o enséñame a olvidar.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
1.209.600segundos...
Algo me supuse ayer, aunque intentaba negármelo a mi misma, algo dentro se mí me lo decía a gritos. Aún así esta noche a penas he dormido... había puesto el despertador a las 6:45 para poder esperarte en el metro. No ha hecho falta ni que sonara, me he despertado a las 6:00 pensando que me había dormido.
Pero he llegado a la estación a las 8:13. Tarde, seguro que ya te habías ido... Subí en el siguiente me senté y me metí en mi burbuja, a pensar en mis cosas, o más bien a intentar no pensar en ellas... Argüelles, Moncloa y... Ciudad Universitaria. Alguien me toca la rodilla y me saca de mi nebulosa.
Era ella y, detrás tú. No sabías cómo reaccionar, se te veía en la cara. No esperabas verme ahí hasta dentro de 12 días... ¡Sorpresa! Aunque no sé quien se ha llevado la "sorpresa" más grande.
Creo que, por primera vez en mi vida, he sentido cómo se me paraba el corazón y se resquebrajaba en mil pedazos. No quiero imaginarme mi cara. No sabes si se sentarte a su lado o al mío, así que te quedas de pie, en medio. Al final terminas por sentarte frente a mí. Yo prefiero no despegar la vista del suelo. Sé que si te miro romperé a llorar. Noto tus ojos clavados en mí. Cojo fuerzas, no sé muy bien de donde, y te devuelvo la mirada. "¿qué te pasa?", "Nada"; "¿Qué te pasa?"... "Lo sabes perfectamente, no sé para qué preguntas", "A lo mejor es porque me preocupo", "No te preocupes tanto entonces". A lo mejor te he resultado borde, pero, ¿qué esperabas? Contigo me he quitado la coraza y me he encontrado con una buena hostia sin verla venir. Ha sido un mecanismo de defensa para no derrumbarme ahí mismo.
Llegamos y ya sentada cojo mi cuaderno, pero me doy cuenta de que me estás mirando así que dejo la hoja en blanco. Ya habrá tiempo de escribir todo ésto... al fin y al cabo, cada segundo está grabado a fuego en mi memoria.
Entramos en la sala y te miro cuando nadie me ve. De vez en cuando se cruzan nuestras miradas, pero no tengo casi fuerzas para aguantar la tuya... así que vuelvo a mirar al suelo. Entrego los contratos, que es lo que realmente venía a hacer. Tú tienes reunión. Yo me quedo hablando y vuelvo a sentir tus ojos clavados en mí cada dos por tres.
Bajo para despedirme y cuando salgo me cruzo contigo. Sólo me sale un tímido "adiós" que se ahoga en mi garganta mientras cuento los adoquines de la acera. Llego a Príncipe Pío, cojo el coche y me voy al hospital.
Primer mensaje. Una conversacción por mensajes y termino queriendo llorar, pero no puedo, no es el momento ni el lugar. Voy en el coche ya de vuelta a casa y me llamas. Me pienso si cogerlo. Tampoco es un buen momento... Cuando llego a casa me cambio para salir a correr, para huir un poco, no sé muy bien de qué... de la situación, de tí, de los recuerdos... de mí misma y de mis sentimientos... Puede que de todo un poco. Me llamas y busco un parque solitario donde poder hablar. Supongo que sé que esta vez no podré contener las lágrimas.
Hablamos y habalamos y seguimos hablando. Te lo reconozco: no entiendo nada, no entiendo la finalidad de estar con otras personas si eso nos hace daño a los dos. Terminas diciéndome que no quieres hacerme daño... lo sé, pero eso no hace que duela menos. Me había prometido que no me oirñias llorar, pero no puedo evitarlo, aún así me controlo.
Pero al colgar... no aguanto más. Camino por las calles que juntos recorrimos y, mi mente, me juega la mala pasada de devolverme tu imagen reflejada a mi lado en cada escaparate. No lo soporto, así que comienzo a correr para huir de todos esos recuerdos que me hacen sentir tan rara... Me hacen feliz y me duelen al mismo tiempo... mientras sonrío, algo cálido me nubla la vista, moja mi cara y termina por morir en mi labios con un toque salado.
Sigo corriendo, cada vez más y más rápido. No puedo parar o me alcanzará la imagen de tu sonrisa, el sonido de tu voz, la calidez de tus labios sobre los míos, el tacto de tus manos entrelazadas en mi espalda cada noche en el sofá... Así que continúo aunque a penas me queda aliento.
Me detengo de golpe. No puedo más. El corazón machaca mi pecho intentando escapar y duele... ya lo creo. Pero no tanto como la posibilidad de perderte... nada duele tanto como eso. Necesito saber que estarás ahí, significas demasiado... ya lo sabes. Me gustaría saber lo que pasa por tu cabeza, lo que piensas... ojalá fuera capaz de recordar lo que me dijiste, porque seguramente me ayudaría a soportar los días, las horas, los minutos... todos y cada uno de los segundos que me has pedido: 2 semanas, 14 días, 336 horas, 20.160 minutos... 1.209.600 segundos...
Pero he llegado a la estación a las 8:13. Tarde, seguro que ya te habías ido... Subí en el siguiente me senté y me metí en mi burbuja, a pensar en mis cosas, o más bien a intentar no pensar en ellas... Argüelles, Moncloa y... Ciudad Universitaria. Alguien me toca la rodilla y me saca de mi nebulosa.
Era ella y, detrás tú. No sabías cómo reaccionar, se te veía en la cara. No esperabas verme ahí hasta dentro de 12 días... ¡Sorpresa! Aunque no sé quien se ha llevado la "sorpresa" más grande.
Creo que, por primera vez en mi vida, he sentido cómo se me paraba el corazón y se resquebrajaba en mil pedazos. No quiero imaginarme mi cara. No sabes si se sentarte a su lado o al mío, así que te quedas de pie, en medio. Al final terminas por sentarte frente a mí. Yo prefiero no despegar la vista del suelo. Sé que si te miro romperé a llorar. Noto tus ojos clavados en mí. Cojo fuerzas, no sé muy bien de donde, y te devuelvo la mirada. "¿qué te pasa?", "Nada"; "¿Qué te pasa?"... "Lo sabes perfectamente, no sé para qué preguntas", "A lo mejor es porque me preocupo", "No te preocupes tanto entonces". A lo mejor te he resultado borde, pero, ¿qué esperabas? Contigo me he quitado la coraza y me he encontrado con una buena hostia sin verla venir. Ha sido un mecanismo de defensa para no derrumbarme ahí mismo.
Llegamos y ya sentada cojo mi cuaderno, pero me doy cuenta de que me estás mirando así que dejo la hoja en blanco. Ya habrá tiempo de escribir todo ésto... al fin y al cabo, cada segundo está grabado a fuego en mi memoria.
Entramos en la sala y te miro cuando nadie me ve. De vez en cuando se cruzan nuestras miradas, pero no tengo casi fuerzas para aguantar la tuya... así que vuelvo a mirar al suelo. Entrego los contratos, que es lo que realmente venía a hacer. Tú tienes reunión. Yo me quedo hablando y vuelvo a sentir tus ojos clavados en mí cada dos por tres.
Bajo para despedirme y cuando salgo me cruzo contigo. Sólo me sale un tímido "adiós" que se ahoga en mi garganta mientras cuento los adoquines de la acera. Llego a Príncipe Pío, cojo el coche y me voy al hospital.
Primer mensaje. Una conversacción por mensajes y termino queriendo llorar, pero no puedo, no es el momento ni el lugar. Voy en el coche ya de vuelta a casa y me llamas. Me pienso si cogerlo. Tampoco es un buen momento... Cuando llego a casa me cambio para salir a correr, para huir un poco, no sé muy bien de qué... de la situación, de tí, de los recuerdos... de mí misma y de mis sentimientos... Puede que de todo un poco. Me llamas y busco un parque solitario donde poder hablar. Supongo que sé que esta vez no podré contener las lágrimas.
Hablamos y habalamos y seguimos hablando. Te lo reconozco: no entiendo nada, no entiendo la finalidad de estar con otras personas si eso nos hace daño a los dos. Terminas diciéndome que no quieres hacerme daño... lo sé, pero eso no hace que duela menos. Me había prometido que no me oirñias llorar, pero no puedo evitarlo, aún así me controlo.
Pero al colgar... no aguanto más. Camino por las calles que juntos recorrimos y, mi mente, me juega la mala pasada de devolverme tu imagen reflejada a mi lado en cada escaparate. No lo soporto, así que comienzo a correr para huir de todos esos recuerdos que me hacen sentir tan rara... Me hacen feliz y me duelen al mismo tiempo... mientras sonrío, algo cálido me nubla la vista, moja mi cara y termina por morir en mi labios con un toque salado.
Sigo corriendo, cada vez más y más rápido. No puedo parar o me alcanzará la imagen de tu sonrisa, el sonido de tu voz, la calidez de tus labios sobre los míos, el tacto de tus manos entrelazadas en mi espalda cada noche en el sofá... Así que continúo aunque a penas me queda aliento.
Me detengo de golpe. No puedo más. El corazón machaca mi pecho intentando escapar y duele... ya lo creo. Pero no tanto como la posibilidad de perderte... nada duele tanto como eso. Necesito saber que estarás ahí, significas demasiado... ya lo sabes. Me gustaría saber lo que pasa por tu cabeza, lo que piensas... ojalá fuera capaz de recordar lo que me dijiste, porque seguramente me ayudaría a soportar los días, las horas, los minutos... todos y cada uno de los segundos que me has pedido: 2 semanas, 14 días, 336 horas, 20.160 minutos... 1.209.600 segundos...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)