Llevo tatuado en mi piel el tacto de tus manos, aún siento la calidez de tus labios sobre los mios, tu voz hace eco permanentemente en mi cabeza y tus ojos... tus ojos los tengo grabados a fuego en la memoria...
Sonrío cada vez que te imagino. Paso el día pensando en qué te voy a decir o cómo voy a reaccionar la próxima vez que te vea... Intentando que ese día llegue lo antes posible. Te llamo y, cuando contestas, no puedo evitar empezar a jugar con mi pelo, entrelazándolo entre los dedos(es lo que hago cuando me pongo nerviosa :P ), por el simple hecho de escuchar tu voz al otro lado. Me pasaría horas escuchándote hablar...
Me da pánico el hecho de sentirme así de vulnerable otra vez, pero no puedo evitarlo. Despierto y mi primer pensamiento consciente es tu sonrisa. A lo largo del día un millón de cosas me recuerdan a tí. Llego a casa y estoy deseando encennder el ordenador para ver tu nombre entre la lista de personas conectadas. El libro que leía antes de dormir lo han sustituido tus mensajes. Y, cuando me tumbo y cierro los ojos... es como volver a verte.
Con toda esta tortura diaria no se cómo aguanto, pero sólo quiero que terminen los examenes para tener todo el tiempo del mundo para pensarte, hablarte, verte, sentirte..
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